El mambo es un género cubano que aparece como consecuencia de las innovaciones añadidas al danzón. Nadie se ha puesto de acuerdo acerca de la autoría del mambo pero debemos buscarla entre Orestes López, Arsenio Rodríguez, Pérez Prado y 'Cachao'. Su gestación se sitúa a principio de los años cuarenta y su máximo apogeo lo alcanza casi al final de los años cincuenta. Lo que sí resulta evidente es que quien dio proyección internacional y realizó los desarrollos orquestales del mambo fue el músico de Matanzas Dámaso Pérez Prado. Introduce elementos próximos al jazz, sobre todo en la sección de viento, y cambia los timbales por la batería. Todo ello en conjunción con los ritmos e instrumentos afrocubanos que dan cuerpo al mambo. A la hora de bailarlo exige más preparación y destreza en sus pasos y coreografías que otros bailes caribeños por lo que no llega a hacerse tan popular. En el panorama del mambo además de los citados anteriormente podemos destacar a Machito, Tito Puente, Orquesta Casino, Beny Moré, Tito Rodríguez y Orquesta Riverside entre otros.
CARACTERÍSTICAS:
El mambo es de los más rápidos de los bailes tropicales, y tiene una característica común con el bolero:
en ambos el movimiento comienza en el segundo tiempo de la música, lo que les hace más sensuales, a lo que hay
que añadir el característico movimiento de caderas de los bailes caribeños. Al pasar el mambo original a las
generaciones siguientes, éstas generalmente tomaron un camino más fácil, empezando a moverse en el primer acento
y no en el segundo. Por ello, actualmente son muchos los que bailan el mambo dando tres pasos en los tres
primeros tiempos y una pausa en el cuarto tiempo. Al igual que en los restantes bailes tropicales, se puede bailar
con los cuerpos juntos, teniendo también opción a separarlos, casi más característico del mambo, por su dinámica y
por la dificultad de las figuras que no siempre permiten juntar los cuerpos. Suele ser un baile muy vivo y
con numerosos giros, pero sin avanzar mucho sobre la pista.
